Series: Dos hombres y medio

Reseñas Series

FICHA:

Dos hombres y medio//Lee Aronson y Chuck Lorre

Intérpretes: Charlie Sheen, Ashton Kutcher, Jon Cryer, Angus T. Jones, Conchata Ferrell

Duración: 11 temporadas; 246 episodios de 23 minutos aproximadamente  

Emisión la serie: Neox/TNT

Contenidos: Adultos, SD+ 

Valoración: 3/5

 

 

 

Hermanos de alguna manera 

 

Con más de 13 millones de espectadores en Estados Unidos, Dos hombres y medio es una de las series más vistas del planeta. Y aunque el cambio del actor protagonista ha disminuido en parte el éxito mediático de la serie, la CBS ha confirmado que habrá una 12ª temporada y será la última.

En el año 2008 Charlie Sheen se convirtió gracias a esta sitcom en el actor mejor pagado en televisión en Estados Unidos (825 mil euros por capítulo), superando los 600 mil que ganaba William Petersen cada vez que interpretaba al investigador Gill Grissom en CSI. Dos hombres y medio llevaba ya seis temporadas de éxito de audiencia en todo el mundo.

El argumento de la serie es muy sencillo. Charlie Sheen hace de Charlie Sheen, es decir un joven guapo, irresponsable, alcohólico y mujeriego. Su cómoda vida en Malibú será amenazada por la llegada de su hermano menor Alan (Jon Cryer) que se acaba de divorciar y no tiene adónde ir con su hijo Jake (Angus T. Jones). El conflicto será constante entre los dos hermanos que no se parecen en nada ya que Alan es hiperresponsable, trabajador y muy torpe en las relaciones sociales.

En 2010 los escándalos en la vida real de Charlie Sheen llevaron a los creadores de la serie a acabar con su personaje, y sustituirlo por el popular Ashton Kutcher que se incorporó en la novena temporada en uno de los mejores capítulos de esta sitcom. Por si fuera poco, en 2011, Angus T. Jones se convirtió a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y renegó de la serie que llevaba casi una década protagonizando afirmando que daba una imagen irreal de la juventud y contraria al cristianismo. Poco después el actor matizó sus afirmaciones y los productores le ofrecieron volver a la serie.

Toda esta polémica tiene interés para entender una serie que bebe de las comedias norteamericanas desmadradas de los años 80. En este sentido, los personajes tienen una afectividad enfermiza e inestable con una obsesión sexual evidente en el personaje que interpreta Sheen y posteriormente Kutcher. Esto hace que el sentido del humor sea bastante monotemático. Lee Aronson y Chuck Lorre, creadores de la serie, son más ingeniosos en los personajes de Alan, la madre neurótica (Holland Taylor) y la asistenta deslenguada (Conchata Ferrell). En cierta medida, en estas tramas secundarias se anuncia el tono más inteligente otra serie de este dúo de cómicos: The Big Bang Theory que, desde 2007, acumula premios y audiencias espectaculares.

Otro aspecto interesante de la serie es el efecto de las risas enlatadas. En un principio esta sitcom no contaba con este recurso tan utilizado y el resultado era muy descorazonador. Los estudios que hizo la propia cadena advertían que los espectadores apenas se reían con los gag más elementales, así que empezaron a insertar este recurso que empezó a utilizarse en 1950 para facilitar la carcajada y guiar al espectador (aparte de risas, también se incluyen abucheos, gritos de admiración cuando hay un cameo de un famoso en la serie, etc).

La serie funciona en la medida que une acepte la sal gruesa y la redundancia temática. Evidentemente hay chistes graciosos, situaciones ingeniosas, apariciones muy logradas y un quinteto protagonista que sabe hacer reír sin resultar ridículo. Lo que no hay es personajes de carne y hueso, sino títeres llamativos armados de clichés. Es una serie planteada para divertir, pero que da un mensaje muy tendencioso sobre la educación de los hijos y las relaciones afectivas. El personaje de Jake que va creciendo a lo largo de la serie recibe mensajes poco educativos presentados de forma muy atractiva bajo el lema: que tu padre no te ponga ninguna barrera, haz lo que más te apetezca y serás tan feliz como tu tío vividor. El chiste a partir del escándalo es un clásico eficaz y evidente muy utilizado. Otra cosa es que uno vea aconsejable que ese cinismo tan absoluto no tenga un contrapunto crítico que equilibre la serie.

Firma: Claudio Sánchez

 

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