Series: Glee

Reseñas Series

FICHA:

Glee//Ryan Murphy

País: Estados Unidos

Intérpretes: Mathew Morrison, Lea Michele, Amber Riley, Chris Colfer, Jena Ushkowitz

Duración: 6 temporadas; 121 capítulos de 45 minutos

Emisión en España: Neox y Fox

Publico adecuado: Adultos (XV)

Valoración: 3/5

 

Ryan Murphy empezó a ser unos de los directores más importantes de la televisión norteamericana en 1999 con la serie Popular y, sobre todo, en 2003 con la serie Nip/Tuck, a golpe de bisturí. En total 100 capítulos y 6 temporadas que le llevaron a lograr el Globo de Oro a la mejor serie dramática venciendo incluso a Los Sopranos. En esta serie demostró su ingenio y acidez tratando con una ironía salvaje el inhumano mundo de la cirugía estética.

En 2011 empezó a ganar premios importantes con Glee: una serie musical universitaria que se aleja de los moldes ochenteros e ingenuos de Fama o High School Musical. Con 2 Globos de Oro y un Emmy, Ryan Murphy estaba lanzado a la fama y decidió probar en el cine donde fracasó estrepitosamente con la película Come, reza, ama, un vehículo demasiado chillón al servicio de Julia Roberts. Su vuelta a la televisión fue inmediata con la brutal serie de terror American Horror History y la TV movie The Normal Heart, producción políticamente correcta al servicio de la propaganda homosexual que ganó el Emmy a la mejor largometraje televisivo hace unos meses.

 

Diversidad al canto

Un fornido jugador de fútbol americano, un adolescente gay, un gótica tartamuda, un macarra con las hormonas disparadas, un paralítico sin complejos, una obesa afroamericana de poderosa voz, una niña pija nacida in vitro de dos padres homosexuales y la hipócrita presidenta del club de la castidad. Todos ellos componen el grupo musical Glee que dirige un profesor bienintencionado y harto de su mujer, y una profesora de gimnasia viril y dictadora que intenta acabar con el grupo. Este elenco de personajes extravagantes cobra vida gracias a un casting perfecto que borda cada uno de sus papeles.

El principal mérito de Glee son sus acertadas coreografías basadas en adaptaciones de grandes temas de Madonna, Beyonce o Pretenders. Murphy aprovecha muy bien la modernización de las canciones, el montaje, vestuario y sencillo diseño de producción en el que hace un sobresaliente uso de colores vivos. La música de la serie dio muchas alegrías a los productores, ya que entre 2009 y 2011 se vendieron 36 millones de sencillos digitales y un total 11 millones de discos con las mejores canciones de Glee (Don´t stop Believing, We are Young o Raise your glass).

El guión dosifica los abundantes gags que hacen que la serie tenga un envidiable ritmo narrativo muy atractivo en los primeros capítulos que poco a poco va siendo más previsible. Es menos ácida y morbosa que Nip/Tuck pero sigue siendo un producto más apropiado para adultos que para adolescentes, aunque pretenda atrapar a este último target de espectador.

 

Aleccionando al siglo XXI 

A Murphy le acaba sucediendo lo mismo que al cine de Almodóvar: estéticamente funciona pero es muy difícil que el desarrollo de la serie conecte al espectador con personajes y situaciones demasiado estirados, artificiales. Se nota demasiado que Murphy intenta aleccionar con críticas simples y constantes a la típica caricatura del rigorismo cristiano norteamericano y elogios rendidos y epidémicos a la homosexualidad, la infidelidad y el abuso del alcohol y las drogas. Todo esto hace que en los momentos en que la serie quiere tomarse en serio resulten tramposos ya que todo está planteado para ser divertido, colorista,  pedagógico y musical, pero no creíble.

En este sentido resulta muy representativo el capítulo The power of Madonna en que los personajes no sólo imitan con bastante gracia los bailes de la reina del pop, sino que también asumen el mensaje de sus canciones como si se tratase de un legado filosófico. “Si el dolor está donde quiera que vayas, conozco un lugar al que puedes escapar, se llama pista de baile y está para eso. Deja que tu cuerpo se mueva con la música”.  Puede servir para un buen videoclip de los 90. Pero una serie de más de 120 capítulos necesita algo más que un vestido bonito y un par de canciones pegadizas.

Glee empezó arrasando en 2009 con casi 12 millones de espectadores, pero terminará en la sexta temporada con una audiencia que no llega ni siquiera a los 2 millones de seguidores.

 

Firma: Claudio Sánchez

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