Buenos tiempos para Twitter

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A primera vista, Twitter lleva el sello del éxito de la fiebre de Internet. El servicio de microblogs, que limita los mensajes a 140 caracteres, se ha convertido en el favorito de famosos y expertos en nuevas tecnologías que siempre parecen descubrir novedades. Barack Obama es uno de sus adeptos.logo-twitter
El servicio tiene su propio lenguaje, bastante peculiar. Los mensajes se conocen como tweets y los que leen los comunicados se consideran los «followers» o seguidores. También existe una cultura Twitter; la página tiene incluso sus propios modos de conducta. El grado de sociabilidad aumenta reenviando los mensajes más interesantes a otros usuarios. Entre los seguidores más acérrimos, se desaprueba la autopromoción gratuita. No obstante, hay más factores que llaman la atención de esta nueva moda de Internet. A pesar de su aparente sencillez, Twitter ha dado con una fórmula que desde hace tiempo buscaba una generación entera de nuevas web: una forma de conectar con amigos, expresarse y encontrar información que un día llegará a ser tan popular como los blogs y las redes sociales.

El propio Twitter, dirigido desde una pequeña empresa de Silicon Valley en la que trabajan 29 empleados, todavía tiene que demostrar que goza de verdadero atractivo para captar a una gran cantidad de seguidores y que puede dar con una forma de rentabilizar la idea. No obstante, aunque no alcance las expectativas, las nuevas formas de conducta que se observan en el servicio indican que estamos ante una nueva era de interacción por Internet que otros no tardarán en explotar. «Al igual que los medios evolucionan y crecen, la forma en la que respondemos a ellos también tiene que cambiar», asegura Peter Norvig, director de investigación de Google. En su opinión, las formas de interacción por Internet de hace unos años están cambiando, «por ejemplo, entre los más jóvenes, el correo electrónico ha sido casi sustituido por una comunicación basada en una mezcla de mensajes instantáneos que se cuelgan en las redes sociales».

En este mundo online, en el que la comunicación evoluciona constantemente, Norvig cree que Twitter parece algo más que simplemente una moda pasajera, aunque todavía no podamos hacer previsiones a largo plazo.

Los usuarios de Twitter cuelgan mensajes cortos desde su ordenador o desde el móvil. Normalmente se puede acceder a ellos, aunque cabe la posibilidad de limitar el acceso a las personas que se desee. Cualquiera puede darse de alta: los grupos de mensajes se entremezclan con los de otras personas, ya se trate de un pequeño grupo de amigos o de un grupo más extenso compuesto por famosos, políticos o cualquier otro usuario que intenta expresar su opinión en este nuevo dominio.

Creado hace tres años, en sus comienzos tuvo éxito sobre todo entre los tecnófilos. Después llegaron los famosos y otros personajes públicos y, desde finales del año pasado, parece estar ganando muchos más adeptos. Según un reciente estudio del Pew Internet and American Life Project, el 11% de los usuarios de Internet de EEUU asegura compartir sus inquietudes con otras personas, aunque seguramente la mayoría de ellos todavía recurra a redes como Facebook.

No obstante, el aumento de su popularidad y el hecho de que se pueda convertir en el próximo gran éxito de Internet explica el interés inversor de los financieros de Silicon Valley en Twitter, a pesar de que no cuente con ingresos ni tenga todavía una idea de cómo conseguirlos en el futuro.

«Creo que muchas personas no son conscientes de la magnitud y la importancia que pueden alcanzar estas nuevas empresas en muy poco tiempo», explica Todd Chaffee, socio de IVP, una empresa de capital riesgo que la semana pasada contribuyó con 35 millones de dólares (27 millones de euros) a la financiación de Twitter. Al pensar en el número de seguidores que han conseguido YouTube y Facebook en todo el mundo, Chaffee cree que «Twitter va camino de seguir los mismos pasos. Hay un efecto contagio que suele derivar en un crecimiento espectacular». Pero ¿puede un servicio de mensajes cortos, por el hecho de haberse puesto de moda, convertirse en el próximo YouTube o Facebook? Después de todo, a pesar del entusiasmo de sus usuarios, casi desde el principio, Twitter pasó a formar parte de los llamados sitios de Internet Web 2.0 que han contribuido a aumentar la sociabilidad por Internet, aunque no la rentabilidad.

John Seely Brown, ex director de los laboratorios de investigación Xerox, de Silicon Valley, cree que Twitter ha creado un abanico más amplio de interacción social. «Aumenta el conocimiento de lo que tenemos alrededor. Además, me resulta fácil conectarme y tener una conversación de un minuto con la comunidad que me he creado en Twitter».El fenómeno Twitter tiene mucho que ver con la simplicidad de la idea. Al operar como servicio de blogs y mensajes de texto y como red social, no se puede clasificar en una sola categoría.

El servicio, sin embargo, también tiene sus detractores. La baronesa Susan Greenfield, una de las neurólogas más conocidas de Reino Unido, asegura que el uso continuo de las redes sociales puede provocar daños cerebrales. El uso excesivo de ordenadores y móviles, advierte, «puede afectar gravemente a la concentración, fomentar el sensacionalismo, la incapacidad para relacionarse, y distorsionar el sentido de la identidad». En su opinión, el aparente aumento del autismo y la hiperactividad en la infancia durante la última década puede estar relacionado con el uso excesivo de los ordenadores: no obstante, las redes sociales son demasiado recientes como para conocer los efectos de su abuso.

Según apuntaba el psicólogo Aric Sigman este mes, la sustitución de los contactos personales por redes sociales podría afectar al cerebro y tener efectos nocivos para la salud. Los defensores de estas páginas creen que estos argumentos tienen la misma validez que los que surgieron en el siglo XX en contra de la televisión.

El hecho de que los comentarios sean en tiempo real y de que los miembros de Twitter estén localizables y los seguidores puedan filtrar los contenidos que reciben ha contribuido a crear una herramienta que aporta una ventaja con la que la mayoría de los usuarios de Internet ni siquiera sabían que podían contar.

Además, los fundadores de Twitter crearon una plataforma en la que otros usuarios pueden aportar aplicaciones de Internet que se ejecutan en la página, como por ejemplo, servicios de búsqueda independientes. Al principio se pensó en construir una red entre personas afines, pero, a medida que ha ido creciendo, se ha convertido en una forma de desarrollar relaciones interpersonales y de compartir información, gracias a los vínculos que facilitan los usuarios.

No es de sorprender que las empresas también estudien ahora formas de aprovechar una red que crece a gran velocidad. El hecho de que los usuarios elijan los mensajes que quieren recibir puede abrir el camino a una nueva forma de entender el marketing. «Twitter se caracteriza por poder elegir los contenidos», explica Bob Pearson, directivo de Dell. Mediante mensajes, el fabricante de ordenadores, por ejemplo, da a conocer los últimos descuentos de sus productos a los que cualquiera se puede suscribir.

En Twitter se pueden ver al unísono las opiniones de millones de personas. Si una sola persona cuenta que ha asistido al discurso de investidura de Obama, nadie prestaría atención, pero si hay un millón de personas que están allí y comparten sus experiencias en la página, la noticia se convierte en todo un fenómeno. De hecho, a diferencia de Google y Facebook, el tráfico de Twitter alcanzó niveles históricos durante esa jornada. Lo mismo ocurrió el año pasado con los atentados de Bombay.

«A diferencia de páginas como Facebook, aquí captas de inmediato lo que está pasando en tiempo real», explica Frank Eliason, directivo de Comcast, la empresa estadounidense de televisión por cable. No obstante, nada de esto garantiza el futuro de Twitter ni el de otros servicios de microblogs, que tendrán que conectar con el gran público como lo han hecho las redes sociales. La sobrecarga de información, o la simple resistencia a las novedades, podrían impedir este crecimiento. Apenas hay barreras para acceder a Internet, como el propio Twitter ha comprobado, pero hay una intensa competencia entre este tipo de servicios. Sin duda, surgirán nuevas páginas que también intentarán captar la atención de los seguidores de Twitter.

En cuanto al aspecto de la rentabilidad, la inversión de 35 millones de dólares fue un «acto de fe», reconoce Meter Fenton, socio de Benchmark Capital, que acaba de incorporarse al consejo de administración de Twitter. Biz Stone, cofundador de la empresa, asegura que nunca se cobrará una tarifa por los servicios básicos, aunque admite que se ha planteado cobrar a los usuarios del entorno empresarial por determinadas funciones adicionales. Si Twitter consigue multiplicar su audiencia, surgirán «todo tipo de oportunidades para generar ingresos», explica Chaffee. Por ahora, según el directivo, al contar con un elevado nivel de liquidez bancaria, Twitter puede permitirse concentrarse en aumentar su público durante años sin preocuparse por cómo ganar dinero.

La estrategia que está adoptando la empresa ya funcionó con algunos de los grandes nombres de Internet como YouTube, Skype e incluso con Google. Aunque a la empresa le queda mucho para poder formar parte de ese club, de entre todos los servicios de su categoría que intentan captar la atención de los usuarios, parece que es el que más oportunidades tiene.

Fuente: Expansion.com

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