Los españoles que aceptaron trabajos en Laponia marcan un récord de audiencia
Los españoles que se marcharon a Laponia en busca de un futuro laboral mejor han encontrado al menos la respuesta del público. El programa de TVE ‘Españoles en el mundo’ alcanzó el pasado martes una audiencia del 15,9% al reponer un reportaje ya emitido, sobre ciudadanos que se han mudado a esa zona ártica, tal y como aconsejó el presidente de la Comisión de Economía y Política Financiera de la CEOE, José Luis Feito.
El espacio de TVE fue la opción más segudida de la noche: primero, con su edición nueva sobre Hawai (3.091.000 espectadores y 14,9% de ‘share’); después, con la citada edición sobre Laponia (2.772.000 espectadores y 15,9%).
Consultada por el mundo, TVE ha hecho hincapié en que “la emisión estaba programada desde hace tiempo” y en que “no ha tenido nada que ver con las palabras de la CEOE”. El dirigente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales había expuesto un día antes que en el resto de países europeos es “inconcebible” que los desempleados cobren paro si han recibido una oferta de trabajo: “Como si es en Laponia”.
‘Españoles en Laponia’ muestra, por ejemplo, la aventura empresarial de la zaragozana Gloria Pamplona, que funda un bar de hielo en esas tierras noruegas. También, abundan los alumnos ‘erasmus’, como Ioscar Rojas, un malagueño que completaba sus estudios en Ciencias Ambientales en esa región septentrional.
En el espacio también aparece un madrileño, Germán Herranz, que desarrolla investigaciones en el campo de la biología pagadas con un trabajo de camarero, un joven interesado en todo tipo de datos sobre la cultura Sami. Rosa María Serra, por su parte, demuestra en el programa sus conocimientos sobre los bacalaos en los mares de Noruega.
Pese a tratarse de una reposición, el espacio tumbó otras opciones habitualmente predominantes, como la serie de Antena 3 ‘Toledo’, que, perjudicada por el auge de ‘Españoles en el mundo’, bajó hasta un mínimo de seguimiento (2.287.000 espectadores y 12,6% de ‘share’).
Fuente: El Mundo




